Todo arrancó con un viernes de limadura en lo de Juancho...
Tan limada fue la cita que me puse a leerles a Nietzsche.
4.00 a.m., hora de partir. Estando en la parada a los muchachos se les ocurre ir a un kiosko a comprar proviciones, mala idea, el único colectivo que me llevaba a Aeroparque, que pasa cada una hora nos pasa por detrás. Y bue, tuvo que salir un taxi.
Despedidos los diseñadores, llego a Newbery. 2 horas antes de la hora de embarque...Malditos diseñadores!!!!!
Hace 15 años que no viajo en avión. El miedo comienza a incrementarse. Todos los accidentes y películas sobre catástrofes aéreas (obvio, VIVEN!!!) comienzan a inundar mi cansada mente. Tal es el punto de locura que me imagino cayendo en el medio del Río de la Plata con un paralítico que luego del accidente camina, un ex rock star, un médico alcoholico y otros que todavía no aparecieron en la cuarta temporada.
Calma mi pequeño saltamontes, las flores de Batch te tranquilizaran.
Hora de embarcar...
Paso por el detector de matales una vez, dos veces, TRES!!!!!!! Fuck, el aluminio de la felula hizo sonar la alarma.
Esperando para entrar al avión me doy cuenta con quién voy a viajar... CON RINALDI DE INTRUSOS!!!!!!!! MARACA!!!!!!!!!!!!!
Despegue OK, aunque...como se mueve el ala la re p$#@ madre!!!!!!!!
Una vez en el aire no quedaba otra cosa que hacer. Foo Fighters y a dormir un rato aunque sea.
Llegamos a Mendoza. Antes de bajar, le pido como un nene de dos años algo a la azafata. Aquí el resultado:
Es increíble lo limpia que es esta ciudad. Da envidia. Para colmo, los colectivos funcionan a tarjeta recargable...En fin, dado que el escritor lleva casi 34 horas despierto abandona esta redacción (además se me está por cortar internet).
Hasta la próxima.
1 comentario:
aajj. si estos fuckin diseniadores creen saberlo todo. pero despues se pierden por un bocado de glucosa...que locura la tuya ( nuestra)....
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