Ahora...es increíble que el photoshop sirva tanto para sacarle arrugas a Mirtha Legrand como para esto. Lo que ven es el hotel Villavicencio. Como ven, no está rodeada de montañas y el techo está más desgastado que yo después de rendir un final.
Este peculiar personaje que ven en la foto es el chofer de la transfer, un chofer que nos llevó por los caminos de caracol aunque no tenía carnet profesional. Un capo el tipo. En los caminos de montaña para llegar al mirador (2200 s.n.m.), 365 curvas con caminos doble mano de 3 mts. de ancho, decía "miren!!!sin manos!!!" y las levantaba como quien baila cumbia villera.
Lo más increíble de este viaje es lo ínfimo que se siente uno cuando está al lado de la cordillera. Somos nada al lado de la inmensidad de la naturaleza. Demuestra un poder increíble, con sólo hacer desprender una de sus piedritas desde arriba puede destruir una ciudad entera.
Continuamos el viaje hacia el Cristo Redentor. Obvio, no podía faltar un debate sobre los chilenos. Ahora se que no voy a ir a Chile, te cobran 200 pesos chilenos para usar un baño público.
Acá les dejo un video de lo que se siente en el Cristo Redentor.
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